Veinticinco es un número bien pendejo. Simboliza en la cronología humana un cuarto de siglo, lo que engloba –en promedio- la mitad de una vida. En la música puede simbolizar toda una carrera, y siendo sinceros en el caso musical peruano es demasiado. Ahora si le agregamos a esta descripción el término “rock” entonces es admirable; pero si le ponemos el mote “no comercial” “subte” o “progresivo” amerita un “¿qué chucha pasó acá?”
Si pues, ¿qué tiene Leusemia que mantiene veinticinco años de carrera musical, con muchos seguidores, reconocimientos y calidad impecable? Probablemente sinceridad y nada más.
No es la primera vez que hablo de ellos ni la última, es que este fin de semana se celebró su vigésimo quinto aniversario con un concierto que tuvo la participación de varios músicos de la escena local. Veinticinco años de coprolalia compulsiva, rock subte, trova, progresivo y miles de aventuras al mando del capitán Daniel F (Valdivia), sin olvidar a fundadores como su hermano Kimba Vilis, Leo Scoria y, posteriormente, Raúl Montaña.

Más de veinticinco también celebró la arquetípica canción “Avenida Larco” de los no menos talentosos Frágil, pioneros de aquello que se puede interpretar como el incipiente –pero de calidad- rock progresivo peruano. Con el genio creativo Tabo Castillo, y el siempre recordado y anecdótico Andrés Dulude y demás.
Así pues dos abanderados de este género –o mezcla de varios- han celebrado sus contribuciones a la escena musical contemporánea de esta república que se apresta a celebrar sus aniversario patrio y apuesto que el 99% de las propagandas, programas, festejo y demás escucharemos por enésima vez una huaynito mamarrachiento –ni siquiera los buenos huaynos-, un festejo, un valsecito y demás. Tristemente la peruanidad ha quedado restringida a estos parámetros no solo en la música, sino en la comida y demás: un pisco sour, un cevichito. Y así por los siglos de los siglos seguiremos siendo en el imaginario universal un niño con poncho y chaspas en las mejillas tocando su quena en plena puna al costado de su llama, lo que no es malo, el problema es que los mismos peruanos nos hemos tragado este cuento iniciado por un nacionalismo extrovertido y felón.
Claro como el Perú es simplemente eso y lo demás que se vaya a la mierda, y una vez más digo: este país se ha construido ruina sobre ruina, y así se busca “rescatar” lo nuestro, lo que es del Perú, vaya vaina.



1 comentarios:
hay muchos grupos buenos que no son reconocidos, concuerdo
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