martes 7 de abril de 2009

El poder es muy bello, pero no dura tanto...



FUJIMORI CULPABLE

Heduardo - Tribunal ejemplar, proceso ejemplar

Renato Constantino - Fujimori Culpable

Andrés Edery - Se hizo historia

La habitación de Henry Spencer - Condenado a 25 años

sábado 4 de abril de 2009

Aquel ovejuno lugar...

Por Paolo Sosa


“Se ha perdido la oveja negra,
se me ha ido para las piedras
a ese pasto que queda arriba de la montaña
cerca del sol
o estará buscando otra oveja de su color.
Se ha perdido una oveja.”
Silvio Rodríguez

Hace ya tres años conocí “La oveja negra” en persona. Digo en persona, porque antes de ello simplemente tenía en la cabeza ese nombre como un mito buscando ser comprobado, exigiendo ser comprobado. Mi primera vez, recuerdo, fue con Rafo Ráez. Él visitaba la ciudad por un concierto con Daniel F, y yo admiraba a los dos. En aquel concierto, Daniel F no hizo casi nada por un problema en la voz y Rafo se lució como siempre. En Lima había tenido la oportunidad de verlo en un concierto pequeño, casi privado, en una universidad –compartiendo escenario también con el F- y en aquella oportunidad me acerqué temerosamente para pedirle un pequeño autógrafo para un amigo que gustaba de su música; era la primera vez que lo veía en vivo y quedé por demás impresionado. Fue por eso que cuando anunciaron que se presentaría en la Oveja me dije a mi mismo “estos son dos pájaros de un solo tiro”: vería nuevamente a Rafo muy cerca y conocería –por fin- La Oveja Negra.
Aquella noche fui con unos amigos y mi ex enamorada –aunque en ese momento estaba muy difusa la situación, pero ese no es el tema-. Rafo me impresionó una vez más, cómo no -mientras Daniel F tomaba un matecito en la mesa-; pero el local simplemente hizo que tuviera deseos de volver cada vez que pudiese.
Una casona ubicada en una cuesta del barrio de San Cristóbal, en la que un cuarto del segundo piso había sido decorado con unos preciosos murales que reflejaban la esencia misma de la vida bohemia trovera. Un mirador que tenía como espectáculo una alfombra de luces amarillas que es el Cusco, puesto ahí como provocando caminar por los aires y sentirse tan libre como la noche. El ambiente de luces apagadas y velas que atraen amores de todos los colores. La música, una maratón preciosa de temas de Silvio, Sabina y Milanés y muchos más; y la cariñosa atención de los que ahí no trabajan, creo, se divierten.
Así fue que a la primera que tuve oportunidad armé una patota y nos aventuramos a vivir de nuevo la experiencia. Aquella segunda vez, de la mano de la suerte, nos tocó ver a los Trovados: Ricardo Castro y Nilton Ibarra, quienes con tanto talento y mucha música de Yupanqui, Silvio, Sui Generis, Filio, etc… nos condujeron por los caminos canallescos de la noche, sin ningún seguro de vida –a pesar de tocar muchos temas cortavenas- y muchísimo sentimiento. Luego Yuri Boluarte y así...
El año pasado, si mal no recuerdo, en diciembre cumplió 9 años aquel lugar, al que –en tan poco tiempo- he llegado a querer. Aquí cito una breve historia acerca de la fundación, contada con la gracia de no sé quién, en un mail que llegó por aquellos días a mi bandeja, pues ni corto ni perezoso pedí que me mandaran la información de su programación semanal.

Hace nueve años y medio, en una noche dominguera, casi del todo repuesto de los estragos del fin de semana, el canalla más canalla de todos los canallas (ojo que este asunto se lo gano a pulso) se encontraba divagando (como casi siempre) entre canciones, con su guitarra, partituras y en medio de un salón con nada más que dos sillas y un par de feas lámparas.

De pronto tuvo una especie de revelación, muy parecida la historia al encuentro de Ezequiel y la rueda, y sin más ni más se dirigió al deposito siempre bien custodiado de su encantadora Abuelita (la Mama, que en paz descansa) y encontró un montón de muebles, mesas, sillas, barra, vasos, etc, etc, etc, suficientes para ambientar con buen gusto naturalmente, el salón casi vacío. Al cabo de una hora, la habitación había cambiado de color, de aroma, en fin, se trataba de un nuevo sitio, ideal para tomar una guitarra y cantarle a los amigos. Así nació La Oveja Negra, en su primera versión. Luego llamo a su buen amigo, el Doc Yuri Boluarte, quien prestito acudió a ver esa descripción telefónica que casi lo deja loco. El Doc trajo consigo algunos afiches (que aun aparecen en los murales del local) y se dedicaron a pegarlos en la pared que luego seria el escenario (sagrado recinto en
todo caso) y a la semana siguiente, se iniciaban las presentaciones en medio de mucho alboroto: de portero el canalla o el doc, de barman el popular Tintín (antes de convertirse a no se que religión de esas), de cantantes los tres suscritos, de sonidista: el canalla, de luminotécnico: el Doc, el Tintín, o algún incauto, de mozo:, los tres mosqueteros o también en ocasiones alguna gentil y encantadora damisela y así, semana a semana, ya no cabía un alfiler. Cuando la encantadora abuelita, la Mama, le dijo al canalla, que mejor usara la actual ubicación de La Oveja Negra, ante la aterradora mirada de la mama del canalla, es decir, de la Señora Muñeca.

El canalla más presto aún, comenzó el trabajito con la incomparable ayuda de Saúl Ponce y Randolph Bejar, pintores no de brocha gorda y al cabo de un mes, el local que cumple nueve años tomo vida y el resto ya es historia.

Han pasado innumerable cantidad de artistas por nuestro recinto, y pedimos mil disculpas si nos olvidamos de alguno: Jorge Millones, Yuri Boluarte, Ricardo Castro, Nilton Ibarra, Roger Tapia, Camilo Félix, Ángel el roto, Daniel F, Rafo Ráez, Oscar Contreras, Milagros Del Carpio, Walter Humala, Ronald Contreras, David Tello, Omar Ponce, Rafael Callañaupa, Guido Núñez del Prado, Los Saqras, Alexis Valdivia, Wendell Núñez del Prado, Rene Contreras, Samuel Águila, Frank Delgado, Silvio Alejandro, Inti Santana, Carolina Cruz, Expresión, Darwin Carpio, Nino Mirones, el Oscuro rebaño, El quinto elemento, Fabrica de Sueños, Franco Cáceres, HERA, Carta Abierta, Trovados y muchos mas. A todos, nuestro sincero agradecimiento porque todos dejaron una parte de si para compartirla con nuestr
o publico.”


Qué la vida le de gracias a ese momento de genialidad pura, en serio. A pesar de todo, nada es perfecto… espero que algún día mejoren la cuestión de los tragos, aunque al final esto no hace mucha diferencia. Por eso, cada vez que estoy por Cusco, reúno a la gente y en peregrinación –que en realidad es casi un suplicio- subimos la cuesta a aquel precioso recinto para, luego de tocar el timbre, dejarnos caer sobre la ciudad, una ciudad de ovejas negras.

lunes 16 de febrero de 2009

Fútbol y cine, un encuentro imposible

Silvio Campana

A lo largo de mi vida se me ha cruzado mucha gente que no concibe la posibilidad de un encuentro entre el arte y el deporte, que le parecen elementos que ayudan al desarrollo en “equilibrio” de una sociedad, pero que me ven como muy distantes. Así pues, la persona que es pintora no hace atletismos, el músico empedernido no tiene un afán por el boxeo o el que escribe poemas no puede jugar fútbol (aunque yo trate de romper en la práctica con este último estigma social).
El encuentro imposible, paso de sus rasgos utópicos hacia el mundo de los mortales cuando prendí mi televisor el último domingo. La Berlinale era noticia, e imagino seguirá siéndolo un tiempo más, en todo el Perú. Claudia Llosa con “La teta asustada” había ganado el premio deseado por todo cineasta: el Oso de Oro. La película era peruana, mis ojos no creían lo que había sucedido en un 14 de febrero, que se tomó una pausa para dejar de ser día del amor y pasar a ser día de orgullo nacional.
Admito que de la película se poco o nada, que de la anterior película de Claudia Llosa, “Madeinusa”, se poco o nada, y que de cine, más allá de tener algún rezago cinéfilo, se poco o nada. Lo poco que sé, es lo que todos vimos y de lo que todos nos enteramos, el trailer, un par de notas en el periódico sobre la temática y otro tanto de las declaraciones en la Berlinale.
Es justamente en estás declaraciones de la Berlinale, donde sentí que había visto algo similar entre el fútbol y el cine (que me perdonen los que ya no creen en el fútbol peruano y les parezca una opinión en cierto punto “degradante” para el cine).
Claudia Llosa, toma el micrófono en una emoción desbordante, en uno de esos momentos que para ella ha de ser los más importantes de su vida, sus palabras fluyen con la dificultad de una respiración entrecortada por esa adrenalina dulce que recorre su cuerpo y termina diciendo “esto es por Perú, esto es por nuestro país”, al mismo tiempo que levanta el premio del que todos nos sentimos parte y que ella comparte con nosotros, porque Perú necesita esa alegría, esa reivindicación como todo país tercermundista de poder hacer resonar su nombre y orgullo para que todos sepan que ¡sí podemos!
Después, habla Magaly Solier, con esa vibra de doncella que abarca a todo el que la mira, con esa frase casi al inicio que conmueve poéticamente “me tiemblan mis labios pero quiero agradecer infinitamente a mi madre, a todas las mujeres, al jurado y a todos ustedes” y lo dice con la fuerza sincera de quien brilla, de quien es estrella, pero no la “estrella de cine” sino de quien esta en la plenitud y lucidez necesaria para transmitir la mejor alegría con escasas palabras. A la frase siguiente, ya no aguanto más, porque mi cuerpo nació frágil ante esa clase cúmulos de emoción, y me suelto a llorar al ritmo que ella pronuncia en un grito tierno “¡le dedico este premio a mi madre querida y a mi querido Perú!”.
Magaly cala mas hondo y más fuerte, no se detiene y yo no puedo aguantarme las lágrimas porque no vale la pena hacerlo, porque siento que todo peruano debería estar conmovido en un momento así, cuando el orgullo de esta sangre que se regó desde el ande a todo el país tiene oportunidad de reivindicarse, tiene el momento de ocupar el sitio que le corresponde, porque cuando Magaly se impone con un quechua que trota ágilmente de la timidez hacia la rebeldía sublime, mi corazón quiere compartir ese sueño, mi corazón arde puro de mi propia tierra y todo mi ser tiene ganas de entender esas palabras mágicas que no tuve la oportunidad de aprender desde pequeño, pero que ahora siento tan mías como suyas, porque Lima no es el Perú, porque tenemos ande muchas veces discriminado que quiere respeto y porque tenemos selva que es ninguneada y quiere ocupar un espacio, por eso me siento peruano, porque en la voz de Magaly encuentro la alegría y la fuerza de todos. (Disculpen el olvido de los puntos, pero esa es la energía, constante y densa)
Para el momento que ella se puso a cantar, mi cuerpo repuso todos los sueños de igualdad, libertad, participación y amor por el Perú. Ese canto es como el que alguna vez escuché en Cusco en una obra de teatro, ese canto es el de la mujer del ande que tanto sufre pero que siempre seguirá adelante y con el pecho bien arriba, el canto de la mujer del ande que tiene tanto que decir y luchar.

Después de tres horas de estar con el corazón a un ritmo espeluznantemente bello y gustoso, tuve un minuto de reflexión, un minuto en el que recordé cuando fue la última vez que sentí ese orgullo de ser peruano tan fuerte y que la lucha de todos nosotros puede llegar a buen puerto.
Recordé el partido Perú contra Argentina, fue el 11 de Septiembre del año pasado (si las fuentes no me fallan). Perú ya no jugaba con los indisciplinados ni con los que iban por cumplir a la selección, el equipo que salió ese día a la cancha podía no ser el mejor, pero todos sabíamos que iban a jugar como si fuera la guerra, como si en ese terreno tuvieran que dejar la sangre para volverse los mártires de una nueva batalla.
Sorprendentemente, Perú jugo buen futbol acompañado de la entrega esperada, un empate frente a Argentina, una potencia mundial en ese deporte, era un gran logro, un logro que tenía coherencia contextual, aunque suene a resignación. Pero la nube gris que acompaña a Lima en esa época del año, cayó sobre el partido, y en el minuto 82, para lástima de todo un pueblo que empezaba a creer ligeramente en ese equipo, Argentina anotó un gol.
Por dentro, yo como fanático, sentía una frustración como pocas veces la había sentido, unas ganas de decir “esta vez, el final, en serio, no puede ser así. No lo merecemos”, porque esa entrega al Perú es para sentirse orgulloso, porque no tiene sentido perder cuando todo se ha hecho bien. La espada no podía degollarnos después de haber sufrido tanto, no podía ser de nuevo el acostumbrado enunciado “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, no habría tenido la cara fuerza de animarme durante días, porque me conozco y sé que ese era un momento crucial.
Pero para saborear hay que estar faltos de algo, para disfrutar tiene que doler un poco, buscar el elemento faltante u opuesto al mal. Cuando se desvanecía el encuentro en el minuto 93, cuando los segundos pasaban en una de las esquinas de la pantalla como “crónica de una muerte anunciada”, sucedió la hazaña de la que nos sentíamos merecedores.
Juan Vargas recuperó un balón en defensa en una forma poco ortodoxa, hizo una pared (pase ida y vuelta) con Rengifo y corrió cincuenta metros, que pudieron ser “sin-cuenta”. Vargas no se amilano ante la marca de un argentino y lo dejo fuera de carrera con la fuerza de todo un pueblo detrás. Al final de esa carrera casi quimérica lanzó un centro que fue a dar en un pie de Johan Fano que anotó para desatar la alegría de todos los peruanos.
Los gritos post-gol de Daniel Peredo, comentarista de fútbol, fueron más de un hincha que de un profesional en la labor, expresaron lo que sentía todo aquel que estuviera viendo el partido. Hasta hoy, cada vez que veo ese video puedo sentirme conmovido, puedo soltar unas lágrimas y creer que todo aquello que sueñan los peruanos es una batalla posible, dura pero que se puede vencer. (No quiero profundizar en frases, no me creo capaz de transmitirlo, tan solo escuchándolo de él creo que sería posible, porque se trata de un monologo nacido en ese momento cumbre).

Así fue, que el encuentro imposible del fútbol con el cine llegó a mi vida, con Peredo y Vargas por un lado, y con Llosa y Solier por el otro. El encuentro se hizo posible bajo esto que llamamos Perú, el país de mi amores y mis sueños, el país de mis luchas y desencantos, el país de tantas cosas pendientes y con realidades tan hermosas. Porque en el Perú estamos faltos de ese orgullo, el que no une como patria y el que nos pone, por un instante, como iguales.








2009







2008

domingo 15 de febrero de 2009

El milagro de Trueba

Paolo Sosa

Tengo algo de cinéfilo, tal vez herencia generosa de mi abuelo, y eso me alienta a quedarme prendido con las películas que veo. Pocas veces me ha tocado ver documentales que me llenen de tanta emoción y terminen con una explosión de sentimientos profundamente sinceros, de amor y belleza, de desarrollo conjunto. Este es el caso de “El milagro de Candeal” documental realizado por Fernando Trueba, quien armó el proyecto de la mano de Carlinhos Brown; un documental en el que la música y la cultura son la base del desarrollo, de la belleza de un pueblo y la búsqueda de integración, donde las fronteras del lenguaje [español y portugués] desaparecen para mostrar la existencia de un “hombre puro” sin raza, sin nacionalidad, sin odios ni violencia.
El Candeal es una favela que, con el apoyo y la iniciativa de Carlinhos Brown, presenta un caso particular dentro de Bahía y de Brasil: a violencia ha sido superada y el robo resulta algo completamente fuera de lo común. La música es sin lugar a dudas su instrumento de redención, “las armas han sido reemplazadas por tambores” reza un comentario de Trueba. Esta favela cuenta con una organización que le da alcances culturales en la música y el arte, y fomenta además una formación de la población en temas políticos y sociales; generando conciencia en la niñez y juventud del barrio. Una singular y efectiva manera de prevenir el crimen y concientizar a la población acerca de los problemas que enfrentan –pues es una población pobre- y cómo solucionarlos en el ámbito individual y colectivo.
En este film Bebo Valdés, el genial músico cubano, en su exilio viaja a Bahía cumpliendo un deseo que como el denomina “debe cumplir antes de morir” pues según él ahí se ha conservado mejor la tradición cultural africana en el continente, ahí conoce a Matías un músico que lo adentra en el entorno del Candeal. Este sueño, cumplido genialmente por Trueba, tiene dos objetivos, mostrarle al mundo la música y la cultura de Bahía y las impresiones de Valdés, y con los mismos elementos dar una luz y un humilde ejemplo de acción colectiva, en la que el arte y la organización conciente son el camino para el desarrollo del potencial de las comunidades. Este, sin embargo, no es el paraíso –como menciona Trueba-, la comunidad debe lidiar con la pobreza y el entorno social nacional, su favela está rodeada de barrios de clase alta, muestra desgarrante de la desigualdad económica y social.
En el documental aparecen figuras como Caetano Veloso; Marisa Monte y Gilberto Gil. Gil en la conversación hace hincapié en la importancia del arte como redención, pero también recalca la necesidad de una inclusión y habla de una deuda histórica del pueblo brasileño con la cultura y la población negra y nativa.

Así, este documental muestra una cara peculiar y aleccionadora de una favela particular. La composición es una mezcla de conversaciones, imágenes y música [de la mejor calidad y con un sentimiento profundo] que dan la sensación de estar frente a una revelación. Una especie de testimonio colectivo del que se puede aprender mucho, del que se vive cada instante de la música, una pequeña enseñanza de vida que no pretende elevarse a modelo –aunque lo sea- ni glorificarse, sino que resulta siendo un testimonio, algo que tiene que contar un pueblo que ha superado un terrible problema. Un final mezcla de alegría y esperanza, de solidaridad, de pertenencia a un colectivo más allá de las razas y cruzando las fronteras del lenguaje y los países, donde al final se impone la humanidad como conjunto, como una promesa de vida, donde los problemas pueden ser ejemplarmente solucionados con lo más precioso que se tiene: la cultura, el arte y el pensamiento; un verdadero milagro de Candeal.

Para ver más:
http://www.clubcultura.com/clubmusica/candeal/trueba.htm

http://www.elmilagrodecandeal.com/





Acá una muestra, la conversación con Caetano Veloso.

jueves 25 de diciembre de 2008

Democracia argentina 25 años despues.

Video realizado por la conmemoración de los 25 años del regreso a la democracia en Argentina después de una de las más funestas dictaduras en Latinoamérica



Basado en el Preámbulo a la Constitución Nacional Argentina

lunes 15 de diciembre de 2008

Rincón Literario

Fría tarde al sol

Entona sus puercos cantos

el triste pájaro, hoy viejo,

penando sobre los mantos

de un árbol ya sin reflejo.


Y lloran sensibles niñas

al soplar en contra el viento.

La ciudad es sólo riñas,

frágiles en su argumento.


Hace tanto frío ¡tanto!

Que en cada blanco pasaje

se ha pintado un cielo santo

andando por el oleaje.


Hace tanto frío ¡Quema!

Queman mis ojos al ver

su rostro, triste poema.

Marchará al amanecer.

Por André Ramos

Nacho Vegas

André Ramos

Aunque ya se pasó por un poco el día de su cumpleaños –y aprovechando que se está hablando bastante sobre músicos y música en el blog- quise escribir un poco sobre un artista de mi preferencia y que descubrí hace casi 1 año: Nacho Vegas.

Su verdadero nombre es Ignacio González Vegas, nació en Gijón un 9 de diciembre de 1974. Es un cantautor español que estilísticamente oscila entre la música folk, el pop y el rock

Lo que puedo decir de este magnífico artista es que tiene buena música y letras geniales, lo mejor de todo son sus composiciones (de las mejores que escuché y leí en español). Su música no es plástica para nada, suena como si hubiera sido hecha ayer mismo. A Nacho Vegas lo descubrí por su álbum junto a Enrique Bunbury (para mí el mejor artista que canta en español): El tiempo de las cerezas


Este disco doble es uno de mis preferidos, por si alguien se anima aquí les dejo los links para bajarlo:

Descarga Disco 1

Descarga Disco 2

Nacho Vegas tiene influencias de Will Oldham, Nick Cave, Leonard Cohen, Nick Drake, Bob Dylan y Tom Waits entre otros. Explora las maneras intimistas de cantautor en su música, intensa pero huidiza; las letras suelen parapetarse en un marco onírico, excepto cuando recurre a textos de otros. Sus canciones suelen contarnos historias melancólicas y extrañas y hacernos imaginar quizás nuestras propias historias con toques de fantasía. No esperen nada de lo que escuchan en la radio, no es ese estilo de música. Se los recomiendo seriamente, nada ortodoxo y común, algo nuevo para que disfruten los oídos.

EP'S:

Seis canciones desde el norte (2001)



Miedo al zumbido de los mosquitos (2002)


Canciones desde el palacio (2003)



LOS 3 EP:
Descarga: Los 3 eps

Actos Inexplicables (2001)


Descarga: actos Inexplicables


Cajas De Musica Dificiles de Parar (2003)



Descarga: cajas de música difíciles de parar

Desaparezca Aquí (2005)



Descarga: Desaparezca aquí

Nacho Vegas y Christina Rosenvinge - Verano Fatal (2007) : A mí me gusta mucho este




Descarga: Verano Fatal

Nacho Vegas - El Manifiesto Desastre (2008)


Descarga: Manifiesto desastre



Aquí algunas letras:

Todo el mundo, todo el mundo fantasea con una muerte dramática. (Canción: Maravillas de la condición humana)



Lo intenté por tercera vez, me enfundé en mi traje beige, miré hacia el suelo y me santigué, te encontré entre los escombros.
Y aún quedaba un muro en pie, te vi apoyada en el, y creo que lo hacías para no perder la fe, el Cristo en la pared, se encogió de hombros. (Canción: Me he perdido).